New Hope ofrece clases de música en preescolar basadas en la estimulación temprana
Imagine el sonido de los tambores, las maracas y el ukelele. Se escuchan aplausos y voces llenas de entusiasmo. Un grupo de pequeños espera con ilusión este momento durante toda la semana.
En New Hope, las clases de música en preescolar están lejos de ser tradicionales. Las lecciones impartidas una vez a la semana son experiencias sensoriales que forman parte de nuestra malla curricular, diseñadas para potenciar el desarrollo integral desde los primeros años de vida.
En edades tempranas (0 a 5 años) el cerebro se encuentra en una de sus etapas más críticas. Diversos estudios, como los de The English Montessori School (TEMS), destacan que la educación musical temprana estimula la creatividad, fortalece la memoria y potencia las habilidades motoras.
La música logra comunicar aquello que las palabras aún no alcanzan. Abre puertas a las emociones, fortalece las relaciones sociales y el desarrollo cognitivo necesario para los años venideros.
Un programa especializado en estimulación musical temprana
Como lo señala nuestra docente de estimulación musical, conocida cariñosamente como Teacher Mel, “la música es una herramienta fundamental para fortalecer la concentración y la forma en que los niños y niñas se comunican”.
Con más de diez años de experiencia, Teacher Mel forma parte del programa Musicalmente Criando, una propuesta especializada en estimulación temprana a través de la música, el juego y el movimiento.
Este programa cuenta con una metodología propia, desarrollada y perfeccionada a lo largo de los años, que garantiza una educación respetuosa, integral e interactiva. A través de canciones en español e inglés, se promueve el desarrollo cognitivo, emocional y verbal de cada estudiante de preescolar.
¿Cómo se vive una clase de música en New Hope?
“Las clases siguen una estructura que brinda seguridad y ritmo a los niños. Iniciamos con una canción de bienvenida, luego pasamos a una actividad de movimiento, desarrollamos el tema del día y finalizamos con una canción de despedida”, explica Teacher Mel.
El movimiento es un elemento esencial dentro de cada sesión. Entre saltos y risas, cada acorde del ukelele despierta emociones genuinas que contagian a todos los presentes.
Más allá de los beneficios académicos, la música permite a los niños y niñas desarrollar su identidad y confianza.
“Mi parte favorita de trabajar con niños es verlos descubrir los instrumentos por primera vez, sus expresiones de sorpresa y felicidad, y cómo logran expresarse libremente”, comparte Teacher Mel.
En New Hope la música es mucho más que una clase, es un lenguaje, una forma de conexión y una herramienta poderosa para el desarrollo de mentes sin límites.